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Obedeciendo a la voluntad del Padre


En octubre del año 2015 muere mi hijo de 2 mese de edad.

Podrias imaginarte tu que tu hijo muera?

Siendo Cristiano, cual sería tu actitud ante nuestro Padre Celestial?

Le reclamarías, dejarías de servirle, te enojarías con el Padre?

Yo, personalmente sin entender las razones ni cuestionarlas, simplemente me acerque en los últimos momentos de vida de mi bebe a la cama de hospital y empeze a orar, estaba presente mi esposa, mi suegra, y le pedi al médico que lo estaba tratando que estuviera presente mientras oraba, realmente no puedo explicar como pude hacerlo, pero lo que si puedo decirles es que estoy seguro que el Espiritu Santo me tenia tomado de su mano para soportar tal dolor.

Sin embargo se decirle que en ningún momento hasta la fecha, en ningún momento le reclame a nuestro Padre, en ningún momento he cuestionado el porqué de la partida de mi hijo, simplemente me he enamorado mas de Jesús, de Dios, del Espíritu Santo.

Porque? Es sencillo, porque que mejor regalo que saber que mi hijo está ya en las moradas celestiales, para mí es un ángel que regreso a casa

Recuerdo que enterramos a nuestro bebe con mi esposa un día domingo, el día lunes yo estaba a las 4 de la mañana que es mi hora santa, postrado literalmente delante de Dios, y le dije: Yo no soy quien para cuestionarte, no soy quien para reclamarte por la muerte de mi hijo, solo puedo decirte que estoy aquí delante de ti, dispuesto a servirte y hacer lo que me pidas, úsame conforme a tu voluntad para poder de esta manera conocer tu gloria y volver a ver aquellos que han partido contigo, pero dame tu las fuerzas para soportar la partida de mi hijo y conocer tu reino para servirte con amor, excelencia y un ardiente deseo de llevar almas a tus pies.

Ciertamente hubo momentos difíciles, llore y mucho, en ocasiones despertaba por las noches a llorar pensando en su llanto cuando pedía su pacha o tenía hambre, pues en las madrugadas para ayudar a mi esposa yo me levantaba a cargarlo y dormirlo, son momentos muy duros, pero debía mantenerme firme…y lo sigo hasta ahora.

Con esta pequeña historia que es más bien una experiencia muy grande en mi vida, quiero hablarte de la obediencia, liderando este ministerio en una ocasión le compartía a unas personas un tema y les decía, que la obediencia no es necesariamente hacer lo que nos gusta.

Te invito a que si tienes cualquier situación adversa y te sientes desanimado, te levantes y busques el rostro de nuestro Señor, Él aun en momentos tan difíciles y duros, nos tiene en su regazo consolándonos y dándonos las fuerzas necesarias para salir adelante, cuando nos inundamos en su palabra, entendemos tantas cosas, que suena hasta ilógico sufrir, hay cosas que tienen solución y por tu ignorancia a querer comportarte como una víctima y no como un valiente, nunca sales de allí y pierdes la oportunidad de disfrutar los milagros del Rey.

Dice en su palabra:

28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. Lucas 11:28

Es entonces la obediencia aquello que agrada a Dios de parte de nosotros, principalmente cuando aun sufriendo en nuestra carne nos mantenemos firmes y confiados en Él.

Estoy seguro al 100% que hoy estas líneas están tocando el corazón de algunas personas, y a ti te digo, no desmayes, no importa el tamaño de tu dificultad, lo que debes hacer es postrado ante su presencia desnudar tu alama, quejarte, llorar, decirle lo que estas pasando, y ten por seguro que Él te consolara de una manera hermosa, pero también debes levantarte y seguir, debes demostrarle que tienes la capacidad no solo de sufrir, también de seguir porque confías en Él, cuando aprendes hacer esto, empiezas a vivir en lo sobrenatural y cuando se vive en lo sobrenatural, se entiende y se comprende que entonces tal situación ha sido una estrategia de Dios para formar un guerrero grande y poderoso para su reino.

Ánimo! Dios está contigo, si necesitas liberarte de alguna situación difícil, te invito a que en voz baja digas esta oración con todo tu corazón:

Padre bendito, yo no entiendo lo que estoy pasando, no comprendo el porqué de esta situación, pero si se, que tú me amas, que tú me proteges, que tu eres mi consuelo, por eso hoy te entrego mi carga, mi dificultad, mi problema y lléname de tu unción y de tu poder para levantarme y como un guerrero de tu ejercito conquistar aquello que tienes para mi, dejando hoy toda tristeza y todo dolor, en el nombre de tu hijo Jesús.

Amén!

Dios te bendiga, hay poder en Cristo Jesús!


 
 
 

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