Muriendo al pecado, Viviendo para Cristo
- Juan Gordillo - Presidente God Believer
- 2 ago 2016
- 4 Min. de lectura

Cuando el Padre Todo Poderoso, me entregó en las manos esta su empresa llamada God Believer, recuerdo muy bien que me dijo: “te hare como Pablo”, aunque en su momento no lo comprendí en su totalidad, de algo estaba seguro, sería algo estupendo.
Esta vez, quiero hablarles de nuestras tribulaciones y nuestras debilidades como humanos y tomaré como referencia lo que yo considero el mejor ejemplo del pecado viviente y como Cristo puede transformar una vida. Hablo de Saulo de Tarso.
Quien fue Saulo de Tarso?
Fue quizás el perseguidor más encarnizado del cristianismo. Era un hebreo fanático, un líder religioso, descendiente de la tribu de Benjamín. El hecho de haber nacido en Tarso, le dio la oportunidad de estar en contacto con una de las culturas más avanzadas de su tiempo. Tarso era una ciudad universitaria que se destacaba por su cultura y su escuela de filosofía.
En el camino de Damasco, fue milagrosa o si tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a "perseguir sobremanera" y a "asolar con celo" las comunidades cristianas, según sus propias palabras, 13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; (Gálatas1:13) tuvo un testimonio que lo marcó para el resto de sus días; literalmente se pasó al bando de su enemigo (en ese momento los cristianos) para ser el principal difusor del Evangelio de Cristo arriesgando hasta su vida, sufriendo encarcelamientos y finalmente, para morir decapitado en Roma.
Pablo, fue fiel hasta la muerte, al testimonio que lo convirtió en uno de los apóstoles más efectivos de Jesucristo.
Su vida fue totalmente transformada en Cristo: " 7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,” (Filipenses 3:7-8).
Cuando tuve la dicha de poder leer acerca del apóstol Pablo y su ministerio, quede totalmente fascinado, me sorprendió la manera en que el fue transformado de un momento a otro, llenándose de un total deseo de servir a Cristo, pues eso mismo me sucedió a mi aquella noche, que el Nuestro Padre Celestial me dijo “te haré como Pablo” y por eso, fui transformado de una manera tan sorprendente, maravillosa y sobrenatural hasta el día de hoy, con una sed y un amor tan enorme en Cristo Jesús, por un amor precioso al Espíritu Santo, y a Dios Nuestro Bello Padre Celestial.
Pero algo aprendí también, como cristianos aun seguimos pecando, ciertamente no como lo hacíamos en nuestra vida pasada, púes entonces no seriamos criaturas transformadas, pero si vivimos aun luchando a vivir con nuestro espíritu y no con nuestra carne, Pablo sabía que el aun siendo un apóstol, muy agradable al Señor, sufría debilidades, lo dice la palabra:
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; 8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 (Corintios 12: 7-10)
Podemos ser agradables a Cristo, teniendo aun ciertas debilidades y pecados?
Si!, Si podemos serlo, existe un proceso y un procedimiento el cual depende totalmente de ti, no de Dios y es la perseverancia en la vida en Cristo, esa fuerza y esa determinación de mantenerte firme ante las tentaciones y todas aquellas cosas que el mundo presenta, púes somos hechos criaturas renovadas, transformadas por el poder de la sangre de Cristo, esa razón, es la que nos determina como seres que logran abstenerse al pecado y logran vivir en el espíritu, Pablo escribió:
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (Filipenses 3: 12-14)
Por esa razón hoy te invito a que también seas como Pablo, que logres obtener un carácter fuerte, tenaz, que tiene la capacidad de discernir con sabiduría lo que Cristo quiere para ti, que puedas caminar en la santidad necesaria, para lograr los milagros del Rey en tu vida, tu eres sumamente importante y valioso, y debes saber que también puedes ser transformado como lo hizo con Pablo, como lo hizo con cada uno de sus apóstoles, según el llamado que tenia para cada uno de ellos, no pienses, ni creas que no puedes ser escogido por Él para ser transformado y ser lleno de su gracia.
Seamos entonces, personas capaces de vencer cada tentación en nuestra vida, prosiguiendo a nuestra meta, para morir al pecado y vivir para Cristo.
Dios te bendiga poderosamente.




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