Rompiendo Maldiciones Generacionales
- Juan Gordillo - Presidente God Believer
- 15 ago 2016
- 2 Min. de lectura

En una ocasión conversando con alguien de una religión especifica, se asombro, de hecho le pareció muy fuerte cuando le mencione sobre las “maldiciones generacionales”.
Fue tanto su asombro que incluso le molesto un poco a tal punto que se quedo analizándolo por un tiempo, no se decirles a ciencia cierta cual fue el desenlace de esta situación, lo cierto es que marco su espíritu.
Existen personas que nacen rodeados de costumbres y tradiciones erradas, costumbres mal adquiridas, que con el tiempo simplemente repercuten en nuestra vida espiritual, por ende en nuestra relación con el Señor Jesús.
Que son las maldiciones generacionales?
Para no decirlo de una manera científica o espiritualoide, las maldiciones generacionales son aquellas costumbres desagradables a Dios que adoptamos de manera equivocada, creyendo que son reales y verídicas, condenándonos a vivir atados a sistemas espirituales negativos o perjudiciales.
Un ejemplo de maldición generacional, es cuando una persona fuma, esta lo hace porque su mama fuma y la mama lo hace porque la abuela también fumaba, son condenas o vicios que se heredan, por ejemplo cuando en un hogar predomina la infidelidad, suele suceder que si revisamos en la historia familiar, un miembro de nuestro familia tenia esas mismas costumbres.
Esto es entonces una maldición generacional, hoy te invito a que rompas de una vez por todas, todas esas maldiciones que te atan de alguna u otra manera, rompe con ellas, se libre y haz libre a tu generación venidera, pues es totalmente hereditario.
Busca ser libre delante de Dios y rompe hoy con todo aquella maldición que interrumpe tu realción con nuestro Padre celestial.
Dice la palabra:
21si en verdad lo oísteis y habéis sido enseñados en El, conforme a la verdad que hay en Jesús, 22que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos,23y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente. Efesios 4: 21-23
Bendiciones.




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